Terremoto en Perú: un año después

Agosto 18, 2008

El peruano Gonzalo Talavera llegó a la oficina central para asumir el puesto de subdirector social y, a partir de su experiencia, apoyar a los países más chicos a que desarrollaren su trabajo. Gonzalo sabe bien lo que es dirigir un país, después de dos años como director social en Perú, vivió uno de los momentos más marcantes para el equipo: el terremoto de 15 de agosto en Pisco. Un año después, comenta lo que fue vivir esos días de mucho trabajo y esfuerzo para ayudar a las víctimas de ese terrible hecho.

1) Como se vivió el terremoto en Perú?
El terremoto ocurrió a unos 250 km al sur de Lima, tuvo una intensidad de 7.9 grados en la escala de Richter, y dejó a más de 76.000 familias sin casa o viviendo en casas inhabitables. El desastre tomó por sorpresa a la población y a las autoridades, que no estaban preparadas para tanta destrucción. Las instalaciones eléctricas y de agua de Pisco (la ciudad más cercana al epicentro) se destruyeron por completo. La comunicación telefónica con esa ciudad estuvo cortada por algunas semanas y la carretera desde Lima, cerrada.

2) Cuál fue su primera reacción?
El terremoto fue una tarde, y lo primero que hicimos fue coordinar por teléfono una reunión de emergencia para el siguiente día, había tanta gente en las calles y tanta preocupación que no era posible juntarnos el mismo día. En esa reunión se decidió enviar un grupo de avanzada a Pisco para analizar la situación. Paralelamente empezaríamos la convocatoria de voluntarios y búsqueda de fondos para construir las 100 primeras casas. 5 días después del terremoto 250 voluntarios viajamos en un barco de la Marina de Guerra del Perú rumbo al puerto destruido de Pisco. Al día siguiente ya estábamos levantando las primeras viviendas.

3) Cómo trabajaron UTPMP?
 El Techo en Perú cambió mucho, recibimos muchas donaciones y nuestro ritmo de construcciones creció descomunalmente, el mes siguiente a las construcciones construimos más de 300 casas y seguiríamos después a un ritmo de más de 100 casas al mes. Fue necesario que crezca el equipo de contratados y nos enfrentamos a nuevos desafíos: construir en zonas rurales, construir fuera de Lima. Fue una etapa de mucho crecimiento y para el equipo fue muy difícil experimentar cambios tan rápidos en tan poco tiempo. Pocas semanas después del terremoto construíamos cada semana lo que antes nos tomaba 3 ó 4 meses de preparación.

4) Creían que iban a lograr todo lo que hicieron ese año?
El Techo se caracteriza por tomar apuestas arriesgadas, por ir en contra de las probabilidades, y aunque fue difícil, logramos una respuesta efectiva a las familias afectadas por el terremoto. El trabajo de Un Techo para mi País fue reconocido por el Ministro de Vivienda y hasta marzo de este año habíamos construido más de mil viviendas de las 11.000 que se entregaron en total en ese tiempo entre el Estado, ONG y otras instituciones. Siempre tuvimos confianza en la respuesta de los jóvenes y de nosotros como equipo. Nos metimos en esto porque como equipo creíamos que era posible lograrlo, así como creemos firmemente que es posible terminar con la pobreza de Latinoamérica.
 
5) Como se organizó la ayuda humanitaria y como fue ver el Techo entre las principales organizaciones?
La ayuda humanitaria se organizó en torno a mesas de trabajo organizadas por la ONU en la Base Aérea de Pisco, en las que se coordinaban los avances en diferentes sectores, agua, alimentación, vivienda, entre otros. Inicialmente el Techo no fue bien visto por otras organizaciones. En las mesas de trabajo éramos vistos como “niños jugando a ayudar”, sobre todo por aquellas instituciones que no nos conocían, que eran la mayoría. Creo que con nuestro trabajo mostramos que éramos jóvenes con una idea clara de lo que hacíamos, y hasta hoy seguimos dando un ejemplo de constancia y seriedad en el trabajo, pues seguimos construyendo aunque la mayoría de las instituciones ya se hayan retirado de la zona.
 
6) Qué necesita un equipo para enfrentar una situación así?
Creo que lo importante es responder rápidamente a la emergencia. Es necesario que el equipo se compenetre demasiado, porque en casos como estos las cosas pasan muy rápido y todo se vuelve más intenso. No podemos dejarnos vencer por el cansancio o el mal humor, la motivación y la alegría tienen que estar al tope todo el tiempo. Tampoco podemos olvidar que la pobreza también es una situación de emergencia, por lo que tenemos que ser capaces de responder a eso tan rápido como en un terremoto.


Compromiso que genera cambios

Julio 1, 2008

Micaela WensjoeEl 06 de julio todo el equipo de Un Techo para mi País – Perú se reunió ansioso, para enterarse de los nuevos cambios que prometen sumar energía al trabajo que viene realizando el equipo. Ese día, entre varias novedades, se presentó la nueva directora del área de Habilitación Social que reemplazará a Álvaro Calado quien asumirá el puesto de Director Social.  Micaela Wensjoe es voluntaria desde agosto de 2007 y desde que comenzó HS integra el equipo. En su nuevo cargo pretende tener un equipo grande, comprometido y con la visión clara del proyecto. Quiere que todos aprendan de sus primeras intervenciones y mejorar el trabajo cada vez más.

Nombre: Micaela Wensjoe Villarán
Profesión: Psicóloga
Edad: 25 años
Nacionalidad: peruana
Cargo: Directora de Habilitación Social de Un Techo para mi País- Perú
E-Mail: mwensjoe@untechoparamipais.org
 
1 – ¿Como llegaste al techo?
Llegué casi de casualidad… una amiga mía trabajaba ahí y un día fui a recogerla.  Estaban a unos días de una construcción grande en Lima, así que me convencieron de inscribirme.  Esa fue mi primera construcción, en agosto del 2007.
Desde ahí me quedé súper comprometida con el proyecto y no salí más, regresé a construir al sur luego del terremoto en Pisco, luego entré como voluntaria al área de Formación y Voluntariado y después a Habilitación Social.

2 – ¿Qué hacías antes de ser Directora de Habilitación Social?
Después de mi primera construcción empecé a trabajar en el área de Formación, organizando un encuentro del equipo, conversatorios, campañas universitarias y varias otras actividades.
Al poco tiempo empezó Habilitación Social en Perú, y me convocaron junto a un grupo pequeño de voluntarios para formar parte del primer equipo. En esta primera etapa elegimos el asentamiento para empezar el trabajo y realizamos el primer diagnóstico participativo.
Una vez que se empezó el trabajo de los diferentes planes, empecé a coordinar el Plan de Educación, que fue el primero que se implementó. Comenzamos muy bien en el primer asentamiento, ahora estamos empezando el trabajo en el segundo.

3 – ¿Qué cosas aprendiste en este tiempo que consideras fundamentales?
Creo que lo más importante que aprendí  desde el principio, desde la primera vez que construí, y que se ha ido afianzando en todo este tiempo es a trabajar en conjunto con diferentes personas. El trabajo en equipo, tanto con las familias como con los voluntarios, es fundamental para cumplir nuestros objetivos, se necesitan mucha paciencia, buena comunicación y tolerancia.

4 – ¿Cuales son tus expectativas en este nuevo cargo?
Tengo muchas expectativas, este año es un año de crecimiento, hay varios planes que ya empezaron y van a crecer mucho, otros que van a comenzar su trabajo. El número de asentamientos en los que vamos a trabajar también se va a multiplicar. Además, se está consolidando el equipo que viene trabajando, al mismo tiempo que se integran nuevos voluntarios.
Creo que el mayor reto en ésta etapa para nosotros es crecer con calidad, mejorar cada vez más y aprender de nuestras primeras intervenciones. Esto implica también lograr tener un equipo grande comprometido y con la visión del proyecto clara.

5 – ¿Que están haciendo actualmente en el área de Habilitación Social en Perú?
Habilitación Social en Perú empezó a fines del año pasado. Ahora estamos trabajando en dos asentamientos de Lima con el Plan de Educación, el Plan Comunitario y una iniciativa de Salud. El Plan de Microcrédito está ya por empezar, igual que el Plan de Capacitación en Oficios.

6 – Qué cosas te gustan o te “mueven” del proyecto?
Es un proyecto completo, una intervención que no sólo se propone objetivos en relación a la pobreza, sino también con los jóvenes.
Es increíble para mí ver la oficina llena de gente siempre trabajando, en reuniones hasta horas en las que nadie más trabaja, los fines de semana los asentamientos poblados de voluntarios censando, visitando a las familias con las que crearon un vínculo especial, trabajando con la comunidad en las mesas de trabajo, dando talleres, dando clases a los niños, subiendo a los cerros más altos y dedicando su tiempo libre a esto. Ese compromiso es el que está generando cambios en las comunidades y familias con las que trabajamos, y eso es lo que me motiva a seguir trabajando en esto.

7 – ¿Cómo sueñas tu país y Latinoamérica en el futuro?
Sueño con un país y un continente más justo, en el que las diferencias entre las personas en situación de pobreza y las que no lo están no nos distancien tanto, un país en el que todos seamos capaces de trabajar juntos sin que las diferencias sociales y económicas nos lo impidan… una Latinoamérica en la que Un Techo para mi País no sea necesario.