El peruano Gonzalo Talavera llegó a la oficina central para asumir el puesto de subdirector social y, a partir de su experiencia, apoyar a los países más chicos a que desarrollaren su trabajo. Gonzalo sabe bien lo que es dirigir un país, después de dos años como director social en Perú, vivió uno de los momentos más marcantes para el equipo: el terremoto de 15 de agosto en Pisco. Un año después, comenta lo que fue vivir esos días de mucho trabajo y esfuerzo para ayudar a las víctimas de ese terrible hecho.
1) Como se vivió el terremoto en Perú?
El terremoto ocurrió a unos 250 km al sur de Lima, tuvo una intensidad de 7.9 grados en la escala de Richter, y dejó a más de 76.000 familias sin casa o viviendo en casas inhabitables. El desastre tomó por sorpresa a la población y a las autoridades, que no estaban preparadas para tanta destrucción. Las instalaciones eléctricas y de agua de Pisco (la ciudad más cercana al epicentro) se destruyeron por completo. La comunicación telefónica con esa ciudad estuvo cortada por algunas semanas y la carretera desde Lima, cerrada.
2) Cuál fue su primera reacción?
El terremoto fue una tarde, y lo primero que hicimos fue coordinar por teléfono una reunión de emergencia para el siguiente día, había tanta gente en las calles y tanta preocupación que no era posible juntarnos el mismo día. En esa reunión se decidió enviar un grupo de avanzada a Pisco para analizar la situación. Paralelamente empezaríamos la convocatoria de voluntarios y búsqueda de fondos para construir las 100 primeras casas. 5 días después del terremoto 250 voluntarios viajamos en un barco de la Marina de Guerra del Perú rumbo al puerto destruido de Pisco. Al día siguiente ya estábamos levantando las primeras viviendas.
3) Cómo trabajaron UTPMP?
El Techo en Perú cambió mucho, recibimos muchas donaciones y nuestro ritmo de construcciones creció descomunalmente, el mes siguiente a las construcciones construimos más de 300 casas y seguiríamos después a un ritmo de más de 100 casas al mes. Fue necesario que crezca el equipo de contratados y nos enfrentamos a nuevos desafíos: construir en zonas rurales, construir fuera de Lima. Fue una etapa de mucho crecimiento y para el equipo fue muy difícil experimentar cambios tan rápidos en tan poco tiempo. Pocas semanas después del terremoto construíamos cada semana lo que antes nos tomaba 3 ó 4 meses de preparación.
4) Creían que iban a lograr todo lo que hicieron ese año?
El Techo se caracteriza por tomar apuestas arriesgadas, por ir en contra de las probabilidades, y aunque fue difícil, logramos una respuesta efectiva a las familias afectadas por el terremoto. El trabajo de Un Techo para mi País fue reconocido por el Ministro de Vivienda y hasta marzo de este año habíamos construido más de mil viviendas de las 11.000 que se entregaron en total en ese tiempo entre el Estado, ONG y otras instituciones. Siempre tuvimos confianza en la respuesta de los jóvenes y de nosotros como equipo. Nos metimos en esto porque como equipo creíamos que era posible lograrlo, así como creemos firmemente que es posible terminar con la pobreza de Latinoamérica.
5) Como se organizó la ayuda humanitaria y como fue ver el Techo entre las principales organizaciones?
La ayuda humanitaria se organizó en torno a mesas de trabajo organizadas por la ONU en la Base Aérea de Pisco, en las que se coordinaban los avances en diferentes sectores, agua, alimentación, vivienda, entre otros. Inicialmente el Techo no fue bien visto por otras organizaciones. En las mesas de trabajo éramos vistos como “niños jugando a ayudar”, sobre todo por aquellas instituciones que no nos conocían, que eran la mayoría. Creo que con nuestro trabajo mostramos que éramos jóvenes con una idea clara de lo que hacíamos, y hasta hoy seguimos dando un ejemplo de constancia y seriedad en el trabajo, pues seguimos construyendo aunque la mayoría de las instituciones ya se hayan retirado de la zona.
6) Qué necesita un equipo para enfrentar una situación así?
Creo que lo importante es responder rápidamente a la emergencia. Es necesario que el equipo se compenetre demasiado, porque en casos como estos las cosas pasan muy rápido y todo se vuelve más intenso. No podemos dejarnos vencer por el cansancio o el mal humor, la motivación y la alegría tienen que estar al tope todo el tiempo. Tampoco podemos olvidar que la pobreza también es una situación de emergencia, por lo que tenemos que ser capaces de responder a eso tan rápido como en un terremoto.
Escrito por esilveira 
Escrito por jricci 

