Desafíos de la región centroamericana

Abril 15, 2009

utpmp-vanesa2Vanessa Velásquez, actual gerenta de Centroamérica y Caribe, conoció Un Techo para mi País en 2001 durante las primeras construcciones de El Salvador, “cuando UTPMP llegó como respuesta a los dos terremotos que impactaron a mi país que dejó muchas familias sin techo”. En relación a aquellas construcciones, Vanesa, de 27 años, cuenta: “Fueron muy peculiares y nunca me imaginé que ese era el inicio de algo que marcaría la forma de ver y vivir mi vida”. Durante su voluntariado trabajó en todas las áreas pero siempre viendo temas de construcción. Cuando Vane terminó Economías y Negocios, trabajó durante tres años en una empresa privada y confiesa: “Mi sed de servicio que era el norte se desvaneció mucho”. Por eso, en julio de 2006 volvió al techo como directora de Habilitación Social porque, según Vane, “es imposible seguir caminando sin la misión de vida del servicio”. Luego, en agosto de 2007 asumió el desafío de ser gerenta de El Salvador y Centroamérica, y, desde enero, cumple ese rol únicamente para Centroamérica y Caribe.

¿Cómo fue el cambio del ámbito privado al trabajo en Habilitación Social de UTPMP El Salvador?
Fue muy lindo regresar a trabajar con las familias que hacia tanto habíamos conocido, aunque difícil de no ver más cambios que ver nuevos rostros y más cansancio.  El primer año fue un poco accidentado, pero este fue el inicio de algo que luego Ana Henriquez y Emilia Rivas llevaron a un nivel increíble y que ha llenado de esperanza a las familias con las que trabajamos.

Actualmente eres gerenta de Centroamérica y Caribe, otro cambio importante
Es una forma de servicio distinta pero que da las herramientas para llegar a más familias. Es un gran reto transmitir la necesidad de pensar en uno mismo a empresarios que están pensando todo el día en generar dinero. Pero es la alegría más grande cuando se logra financiar una casa más.

¿Cuál es tu rol?
Juego una figura de potenciar la zona como una sola. Aprovechando la oportunidad que la empresa privada ve Centroamérica como un solo mercado. Es una oportunidad de financiamiento a un nivel más ambicioso. Rol que, como zona, estamos aún formando entre Sofía Yglesias, subdirectora Social de Centroamérica, Valeria España, directora Jurídica de Centroamérica y yo.

¿Qué desafíos presenta la región?
Actualmente el mayor reto para la región y toda Latinoamérica es la crisis económica que influye en la respuesta de los empresarios a donar. Y saber que la crisis está golpeando más fuerte a las familias que se nos está dificultando llegar. Pero frente a la crisis sabemos que tenemos a los mejores en el equipo, y como equipo vamos a sobrepasar la crisis con éxito y vamos a sumar centavos hasta llegar a la meta, las familias.

¿Cuáles son las mayores virtudes de los equipos centroamericanos?
Aunque se escuche un poco romántico la mayor virtud es el motor que mueve, el amor a la gente y el idealismo. Ambas, sumadas y transformadas en trabajo. Convencida de tener el mejor equipo vamos llegar a demostrar a los gobernantes centroamericanos que los jóvenes sí logramos hacer a Centroamérica un solo país cuando se trata de trabajar por las familias más pobres. Ya dimos el primer paso rompiendo paradigmas entre Nicaragua y Costa Rica.

¿Qué paradigmas?
El tema es que hay mucha migración nicaraguence a Costa Rica y esta migración ha hecho que las relaciones políticas entre ambos países sean difíciles porque los costarricenses históricamente han “discriminado” a los nicaragüenses y Nicaragua guarda cierto “resentimiento” por esta discriminación. Esto llegaba a los jóvenes, pero se rompió con las construcciones. Y es demasiado lindo ver ahora como hasta se defienden y tienen una nueva concepción del otro país. Falta mucho pero los jóvenes no vemos barreras sino oportunidades.

¿Se está evaluando algún país de la región para implementar el proyecto?
Para el presente año no se tiene planificado abrir un nuevo país ya que tenemos el reto de fortalecer las bases de los 3 países que se abrieron en 2008. Pero estamos iniciando con el proceso de constitución en Honduras y Panamá, para tener el terreno listo para iniciar trabajo lo más pronto posible.


Terremoto en Perú: un año después

Agosto 18, 2008

El peruano Gonzalo Talavera llegó a la oficina central para asumir el puesto de subdirector social y, a partir de su experiencia, apoyar a los países más chicos a que desarrollaren su trabajo. Gonzalo sabe bien lo que es dirigir un país, después de dos años como director social en Perú, vivió uno de los momentos más marcantes para el equipo: el terremoto de 15 de agosto en Pisco. Un año después, comenta lo que fue vivir esos días de mucho trabajo y esfuerzo para ayudar a las víctimas de ese terrible hecho.

1) Como se vivió el terremoto en Perú?
El terremoto ocurrió a unos 250 km al sur de Lima, tuvo una intensidad de 7.9 grados en la escala de Richter, y dejó a más de 76.000 familias sin casa o viviendo en casas inhabitables. El desastre tomó por sorpresa a la población y a las autoridades, que no estaban preparadas para tanta destrucción. Las instalaciones eléctricas y de agua de Pisco (la ciudad más cercana al epicentro) se destruyeron por completo. La comunicación telefónica con esa ciudad estuvo cortada por algunas semanas y la carretera desde Lima, cerrada.

2) Cuál fue su primera reacción?
El terremoto fue una tarde, y lo primero que hicimos fue coordinar por teléfono una reunión de emergencia para el siguiente día, había tanta gente en las calles y tanta preocupación que no era posible juntarnos el mismo día. En esa reunión se decidió enviar un grupo de avanzada a Pisco para analizar la situación. Paralelamente empezaríamos la convocatoria de voluntarios y búsqueda de fondos para construir las 100 primeras casas. 5 días después del terremoto 250 voluntarios viajamos en un barco de la Marina de Guerra del Perú rumbo al puerto destruido de Pisco. Al día siguiente ya estábamos levantando las primeras viviendas.

3) Cómo trabajaron UTPMP?
 El Techo en Perú cambió mucho, recibimos muchas donaciones y nuestro ritmo de construcciones creció descomunalmente, el mes siguiente a las construcciones construimos más de 300 casas y seguiríamos después a un ritmo de más de 100 casas al mes. Fue necesario que crezca el equipo de contratados y nos enfrentamos a nuevos desafíos: construir en zonas rurales, construir fuera de Lima. Fue una etapa de mucho crecimiento y para el equipo fue muy difícil experimentar cambios tan rápidos en tan poco tiempo. Pocas semanas después del terremoto construíamos cada semana lo que antes nos tomaba 3 ó 4 meses de preparación.

4) Creían que iban a lograr todo lo que hicieron ese año?
El Techo se caracteriza por tomar apuestas arriesgadas, por ir en contra de las probabilidades, y aunque fue difícil, logramos una respuesta efectiva a las familias afectadas por el terremoto. El trabajo de Un Techo para mi País fue reconocido por el Ministro de Vivienda y hasta marzo de este año habíamos construido más de mil viviendas de las 11.000 que se entregaron en total en ese tiempo entre el Estado, ONG y otras instituciones. Siempre tuvimos confianza en la respuesta de los jóvenes y de nosotros como equipo. Nos metimos en esto porque como equipo creíamos que era posible lograrlo, así como creemos firmemente que es posible terminar con la pobreza de Latinoamérica.
 
5) Como se organizó la ayuda humanitaria y como fue ver el Techo entre las principales organizaciones?
La ayuda humanitaria se organizó en torno a mesas de trabajo organizadas por la ONU en la Base Aérea de Pisco, en las que se coordinaban los avances en diferentes sectores, agua, alimentación, vivienda, entre otros. Inicialmente el Techo no fue bien visto por otras organizaciones. En las mesas de trabajo éramos vistos como “niños jugando a ayudar”, sobre todo por aquellas instituciones que no nos conocían, que eran la mayoría. Creo que con nuestro trabajo mostramos que éramos jóvenes con una idea clara de lo que hacíamos, y hasta hoy seguimos dando un ejemplo de constancia y seriedad en el trabajo, pues seguimos construyendo aunque la mayoría de las instituciones ya se hayan retirado de la zona.
 
6) Qué necesita un equipo para enfrentar una situación así?
Creo que lo importante es responder rápidamente a la emergencia. Es necesario que el equipo se compenetre demasiado, porque en casos como estos las cosas pasan muy rápido y todo se vuelve más intenso. No podemos dejarnos vencer por el cansancio o el mal humor, la motivación y la alegría tienen que estar al tope todo el tiempo. Tampoco podemos olvidar que la pobreza también es una situación de emergencia, por lo que tenemos que ser capaces de responder a eso tan rápido como en un terremoto.


Compromiso que genera cambios

Julio 1, 2008

Micaela WensjoeEl 06 de julio todo el equipo de Un Techo para mi País – Perú se reunió ansioso, para enterarse de los nuevos cambios que prometen sumar energía al trabajo que viene realizando el equipo. Ese día, entre varias novedades, se presentó la nueva directora del área de Habilitación Social que reemplazará a Álvaro Calado quien asumirá el puesto de Director Social.  Micaela Wensjoe es voluntaria desde agosto de 2007 y desde que comenzó HS integra el equipo. En su nuevo cargo pretende tener un equipo grande, comprometido y con la visión clara del proyecto. Quiere que todos aprendan de sus primeras intervenciones y mejorar el trabajo cada vez más.

Nombre: Micaela Wensjoe Villarán
Profesión: Psicóloga
Edad: 25 años
Nacionalidad: peruana
Cargo: Directora de Habilitación Social de Un Techo para mi País- Perú
E-Mail: mwensjoe@untechoparamipais.org
 
1 – ¿Como llegaste al techo?
Llegué casi de casualidad… una amiga mía trabajaba ahí y un día fui a recogerla.  Estaban a unos días de una construcción grande en Lima, así que me convencieron de inscribirme.  Esa fue mi primera construcción, en agosto del 2007.
Desde ahí me quedé súper comprometida con el proyecto y no salí más, regresé a construir al sur luego del terremoto en Pisco, luego entré como voluntaria al área de Formación y Voluntariado y después a Habilitación Social.

2 – ¿Qué hacías antes de ser Directora de Habilitación Social?
Después de mi primera construcción empecé a trabajar en el área de Formación, organizando un encuentro del equipo, conversatorios, campañas universitarias y varias otras actividades.
Al poco tiempo empezó Habilitación Social en Perú, y me convocaron junto a un grupo pequeño de voluntarios para formar parte del primer equipo. En esta primera etapa elegimos el asentamiento para empezar el trabajo y realizamos el primer diagnóstico participativo.
Una vez que se empezó el trabajo de los diferentes planes, empecé a coordinar el Plan de Educación, que fue el primero que se implementó. Comenzamos muy bien en el primer asentamiento, ahora estamos empezando el trabajo en el segundo.

3 – ¿Qué cosas aprendiste en este tiempo que consideras fundamentales?
Creo que lo más importante que aprendí  desde el principio, desde la primera vez que construí, y que se ha ido afianzando en todo este tiempo es a trabajar en conjunto con diferentes personas. El trabajo en equipo, tanto con las familias como con los voluntarios, es fundamental para cumplir nuestros objetivos, se necesitan mucha paciencia, buena comunicación y tolerancia.

4 – ¿Cuales son tus expectativas en este nuevo cargo?
Tengo muchas expectativas, este año es un año de crecimiento, hay varios planes que ya empezaron y van a crecer mucho, otros que van a comenzar su trabajo. El número de asentamientos en los que vamos a trabajar también se va a multiplicar. Además, se está consolidando el equipo que viene trabajando, al mismo tiempo que se integran nuevos voluntarios.
Creo que el mayor reto en ésta etapa para nosotros es crecer con calidad, mejorar cada vez más y aprender de nuestras primeras intervenciones. Esto implica también lograr tener un equipo grande comprometido y con la visión del proyecto clara.

5 – ¿Que están haciendo actualmente en el área de Habilitación Social en Perú?
Habilitación Social en Perú empezó a fines del año pasado. Ahora estamos trabajando en dos asentamientos de Lima con el Plan de Educación, el Plan Comunitario y una iniciativa de Salud. El Plan de Microcrédito está ya por empezar, igual que el Plan de Capacitación en Oficios.

6 – Qué cosas te gustan o te “mueven” del proyecto?
Es un proyecto completo, una intervención que no sólo se propone objetivos en relación a la pobreza, sino también con los jóvenes.
Es increíble para mí ver la oficina llena de gente siempre trabajando, en reuniones hasta horas en las que nadie más trabaja, los fines de semana los asentamientos poblados de voluntarios censando, visitando a las familias con las que crearon un vínculo especial, trabajando con la comunidad en las mesas de trabajo, dando talleres, dando clases a los niños, subiendo a los cerros más altos y dedicando su tiempo libre a esto. Ese compromiso es el que está generando cambios en las comunidades y familias con las que trabajamos, y eso es lo que me motiva a seguir trabajando en esto.

7 – ¿Cómo sueñas tu país y Latinoamérica en el futuro?
Sueño con un país y un continente más justo, en el que las diferencias entre las personas en situación de pobreza y las que no lo están no nos distancien tanto, un país en el que todos seamos capaces de trabajar juntos sin que las diferencias sociales y económicas nos lo impidan… una Latinoamérica en la que Un Techo para mi País no sea necesario.


“Me encontré con equipos de los distintos países ávidos por seguir soñando y creciendo…”

Junio 9, 2008

Entrevista a Claudio Castro, Director Social de UTPMP

Qué te motivó a aceptar el desafío del cargo?
Es un poco intimidante la propuesta de dirigir un proyecto de voluntariado presente en 12 países de Latinoamérica y con proyecciones de crecimiento gigantescas. Pero al final, no es más que un rol dentro de una institución en la que he dejado muchas ganas y energías. Yo diría que las motivaciones son muy similares a las de cualquier voluntario del proyecto: terminar con la pobreza extrema que afecta a millones de personas en nuestro continente, tener la maravillosa posibilidad de formarme junto a miles de voluntarios, dejándome interpelar profundamente por la experiencia de los asentamientos marginales, y tener la certeza de estar participando de una organización que no busca nada menos que cambiar la realidad de un continente.

Con qué te encontraste cuándo asumiste la Dirección Social de UTPMP?
A comienzos del 2008 UTPMP es una organización que ha madurado mucho, haciendo eco de una historia marcada por el aprendizaje. El gran fruto de los años anteriores fue dejar un proyecto ordenado en gran medida, con claros conceptos institucionales, de bases compartidas y con un profundo sentido latinoamericano. Al mismo tiempo, y tomando como base ese diagnóstico, me encontré con equipos de los distintos países ávidos por seguir soñando y creciendo, de aumentar sus impactos locales, y con una fuerte necesidad de encontrarse para compartir sus experiencias y seguir buscando fórmulas
, nacidas desde los jóvenes universitarios en contacto con los pobladores de los asentamientos marginales, para trabajar juntos por el desarrollo de sus respectivos países.
 

Cuáles son tus metas en la organización?
Mi principal interés durante estas primeras semanas ha sido enriquecer mi perspectiva del proyecto conociendo la realidad y los sueños de cada uno de los equipos en Latinoamérica. Así, me he dado cuenta que el gran objetivo para el 2008 es poder llenar de sentido el trabajo que estamos desarrollando, con una profunda reflexión y con actividades potentes que nos permitan denunciar frente a la sociedad las tremendas injusticias de las que somos testigos semana a semana. Mi meta es que UTPMP siga creciendo, con todos los desafíos estructurales asociados a la magnitud que ha alcanzado, permitiendo que los jóvenes universitarios tengamos un espacio para soñar la Latinoamérica que queremos. Que cada equipo tenga la valentía y la irreverencia para molestar constantemente a una sociedad dormida frente a los excluidos de nuestro continente.
De a ratos siento que no nos damos cuenta del proyecto que tenemos entre las manos: somos miles de jóvenes de distintos países, que junto a la gente con la que trabajamos en las comunidades nos formamos para cambiar radicalmente el presente y el futuro de nuestros pueblos. Mi meta es que nunca dejemos de sentir esa enorme responsabilidad que tenemos sobre nuestros hombros.
Estoy seguro que el Encuentro Latinoamericano de este año en Argentina se va a transformar en el espacio que hace tiempo necesitamos para encontrarnos y compartir juntos estos sueños; el espacio para redescubrir nuestro continente, y hacer una invitación potente a que todo el mundo conozca la Latinoamérica que hemos descubierto gracias a nuestro trabajo.
 

Qué institución quieres dejar el día que te tengas que ir?
Primero que todo, seguiremos trabajando arduamente por completar nuestra meta de estar presentes en toda Latinoamérica al 2010. Desde ese punto de vista espero dejar una institución que consolide su crecimiento de una manera responsable y de excelencia, pero que al mismo tiempo se la juega sin contemplaciones a la hora de llegar a todas las personas que hoy están sufriendo por no tener las condiciones mínimas que le permitan una vida digna.

Así, creo que UTPMP debe ser una organización que cambie las prioridades de nuestro continente, gritando a los 4 vientos que nosotros creemos profunda e irrestrictamente en las familias de los asentamientos marginales, y que no estamos dispuestos a permitir que sean excluidos del crecimiento y el desarrollo de nuestros países. Nuestro mensaje es idealista y radical: confiamos ciegamente en su capital humano y en sus fortalezas, y esperamos que esa confianza trascienda a nuestra visión de la sociedad latinoamericana, a la forma en que se desarrollan las políticas públicas, de juventud, de participación. Esta afirmación encuentra su sentido en la experiencia desarrollada a partir de las construcciones de viviendas de emergencia y del trabajo semana a semana junto a las personas de asentamientos, que nos permite descubrir la parte más rica de nuestro continente. 

Cómo sueñas Latinoamérica en el 2010?
Sueño con una sociedad distinta, que reconociendo sus diferencias económicas, étnicas y culturales, es capaz de reconocer en el otro a una persona igual en dignidad. Sueño con universitarios comprometidos con su país, dispuestos a entregar su vida por las personas que más los necesitan. Sueño con un continente alegre, que trabaja unido y sin fronteras, en el que (para ese entonces) los miles de jóvenes que pasaron por la experiencia de UTPMP cumplan un rol preponderante en el desarrollo de sus países.